Marina estaba tan perdida que al bajar las escaleras no sabía hacia donde ir. Tomando una decisión a la vez, decidió que quería salir a caminar, no es que no estuviera cansada porque de hecho le dolían las piernas y no había dormido más de tres horas luego de comer tirada en su colchón. Y salió así no más, abriendo la puerta y cerrándola tras su espalda.
Caminó derecho hasta que ya no se podía, de lo contrario se hubiera sumergido lentamente en el mar. Mar de pensamientos tenía, luego de vacilar un buen rato considerando sus opciones, se dio cuenta que no sabía lo que buscaba. O si lo sabía, había formas mucho más simples de conseguirlo. Pero si había algo en lo que Marina era experta, era en hacerlo todo más complicado, incluso las cosas más simples. Al fin caminó hacia allá, al cabo que si se arrepentía podía tomar una micro hacia el otro lado. Totalmente lógico, si total ya estaba perdida y de tanto vagar algo encontraría.
Así que caminó y miró mientras su mente buscaba algo que buscar, y de tanto rebuscar se le hizo un nudo y ya no pudo hablar. Confiada en que los soplidos del viento lo desenredarían, igual que cuando el hilo de coser se enreda y basta regalarle un respiro para que se afloje, siguió caminando.
Los semáforos insistían en hacerla pensarlo mejor en cada cuadra, cuando ella se acercaba a más de cinco metros el señor verde comenzaba a parpadear para dar paso al señor rojo justo en el momento en que ella pisaba la esquina; invitándola malévolamente a replantear su camino.
Iba tan buscadoramente* perdida que de repente miró su zapato y pensó: ¡mierda! Que era precisamente lo que había allí. Sus neuronas al segundo siguiente chispearon:¡da buena suerte! Así de enredadas estaban, creyendo dichos de quien sabe donde. Mientras limpiaba su zapato miró al frente para ver si el de verde ya había aparecido y en eso un b.v.n.i ** la miró directo a los ojos, tanto que se estrelló contra uno de ellos, y siguió insistiendo fervientemente en seguir por el mismo camino. Así que Marina se vio obligada a bajar la mirada para que él saliera por fin de su ojo. Acto seguido arrastró un poco más su pie sobre el pasto para sacar los restos del deshecho canino. Cruzó la calle y repentinamente como si el nudo se hubiera desarmado decidió que se sentaría en la esquina siguiente y esperaría allí.
Y nunca pudo entender por qué nunca llegó, si ella nunca le dijo.
De repente, aburrida de esperar se puso de pie y se apesadumbró al darse cuenta de que la hora mágica ya había pasado, su sombra estaba de vuelta junto con todas sus búsquedas perdidas.
Pero en un instante, el brillo del dorado papel con las nubes lilas y anaranjadas, dos borrachos gritándose en la calle y la música en sus oídos la hicieron incluso perder su búsqueda, mientras saboreaba el chocolate y mordía una almendra al compás de una de sus muchas queridas canciones.
*Bucadoramente: esa palabra no existe estrictamente y no me importa, al cabo que estrictamente Marina tampoco.
**b.v.n.i. : bicho volador no identificado.
15 marzo, 2007
~Marina la del mar~
12 marzo, 2007
Así, a propósito de nada, le pregunté:
-Y qué pasa si un día ya no me quedan palabras y ya no hay nada que pueda decir…
-Pero, si ya no hay nada que se pueda decir a nadie.
-No sé si eso es bueno o malo.
-Quizás ninguna de las anteriores.
-Quizás ninguna…vale la pena…
-En realidad, yo aún quería escuchar algunas, pero supe que decírmelas a mí mismo no iba a funcionar.
Se sube un padre con su hijo que entusiasmado pregunta al chófer:
-¿esta micro va a Felicilandia?
Yo me sonreí con ternura, la máxima que se puede expresar a nuestra edad, al menos.
Y él me respondió con una sonrisa irónica:
-Ahí es cuando todavía no sabes que después de que te dicen que sí, tienes que pagar el pasaje, después de todo nadie te lleva a ninguna parte gratis…
-Pero sí, a mí me han llevado…
-¿gratis?
-Sí…¿de qué estamos hablando?
-Claro.
Insultos gratuitos nada raro en estos días, dicen que las cosas que odias en los demás son las que odias en ti mismo. ¿Lo dicen? Lo escuché por ahí y aparece recurrentemente en mi mente. Ahora que estoy resintiendo un poco los comentarios de mi amigo, no será que odio en parte que alguien pueda ser tan pesimista. Tan pesimista como yo. Al fin y al cabo somos todos iguales, igual de no especiales o especiales, da lo mismo, sólo retórica y vocabulario.
Aunque si lo piensas bien en las tumbas al final también te conviertes en palabras. Aprovechando el silencio incómodo, sigo la amena conversación.
- oye…y cuando te mueras ¿Qué quieres que diga tu epitafio?
-…mmm la verdad es que no sé, no lo he pensado, además no quiero que me entierren, me da claustrofobia, prefiero que me cremen o quemen o lo que sea…
-creo que es cremar el verbo…
-ah, bueno. ¿y tú?
-…(tarareo la canción y en tono de broma digo) ¡Confusion! will be my epitaph…
Al parecer no es captado por mi interlocutor, que mirando atentamente al niño, casi con rencor, me responde escuetamente.
-Ah.
Qué desperdicio de broma pienso yo, si era moderadamente mala.
Definitivamente emprendo la retirada con las palabras.
Me paro y desde la vereda le hago un gesto de adiós con la mano, al que responde más animosamente el niño desconocido que mi propio amigo. Debe ser porque él va a felicilandia pienso yo, mientras sigo caminando y en mi cabeza siguen apareciendo palabras As I crawl a cracked and broken path...If we make it we can all sit back...And laugh...But I fear tomorrow Ill be crying...
(***La canción mencionada es de King Crimson y dice "confuisón será mi epitafio. Mientras me arrastro por un camino agrietado y quebrado...si lo hacemos podemos sentarnos...y reir...pero temo que mañana estaré llorando...-o algo así***)
28 febrero, 2007
fue hace más o menos un año

unos días atrás
Yo me preguntaba por qué lo recordaba tanto esa semana
cuando alguien me dijo:
sí, fue por esta misma fecha,
hace un año.
¿Será que estamos programados casi biológica-psiquicamente para recordar?
Porque según creo yo, recordarlo justo ahora, fue totalmente inconsciente.
A modo de recordatorio, homenaje y abrazo imaginario
nieve en el cuello
errante caminante
revoltoso pillo
obsevador silencioso
neroncito
(que mamón me salió pero no importa, así es.)
06 febrero, 2007
lista de olores
lista de olores
yo convoco a la Dani! www.esamesma.blogspot.com(y no entendí bien como se hacía pero lo intentaré)
1.- Olor a pasto recién regado por la mañana o al atardecer de un día soleado. Una mezcla de tierra y vegetación, que refresca y relaja.
2.- El olor a metal de las manos al bajarse de la micro o el metro. Que es al mismo tiempo olor a metal y olor a miles de manos que se han apoyado en el mismo lugar.
3.-Olor a papel maché.
4.- Olor a cocina en navidad un mezcla de canela, jengibre, vainilla, clavos de olor harina y otras mezclas que terminan en el olor final a galleta de navidad recien hecha.
5.- Olor a chocolatería....mmmmm.
6.- Olor a hoyo de pared recién hecho con el sonido del taladro aún resonando en los oídos, combinación de concreto, cemento y ladrillo más el roce con el metal.
7.- Olor a amoxicilina tomada en la mañana, horrible y asqueroso.
8.- Olor a humedad de las casas oscuras.
9.- Olor a fotocopia recién sacada con el papel tibio aún en las manos.
10.- Olor a arena, mar y bloqueador en las ropas y en la piel luego de un día de playa.
02 febrero, 2007
Plutón es anarquista.
Las razones por las que la gente está o no está y continúa o no continúa compartiendo su vida no son tan simples, o tal vez son demasiado simples para ser comprendidas.
No basta con que tengan los mismos gustos, no basta con que tengan las mismas ideas con respecto a algunas cosas del mundo, no basta con que tengan una visión parecida de la vida. Y probablemente lo anterior ni siquiera sea necesario.
Yo quizás convencido de que no necesitaba a nadie más me fui a Plutón, como a cualquier otro planeta, no quiero que se sienta especial tampoco. Me fui no sin antes dejar pequeños desastres en la tierra, pero que no influyeron mayormente en su rotación. Ahora sentado sobre una pequeña malformación de la superficie miro con nostalgia a la tierra y descubro que era yo. Era yo el que por querer tener algo asegurado por siempre y nunca atreverme a conocer la soledad, terminó solo en un planeta que ahora ni siquiera será parte del sistema.
Ahora si que soy anarquista, estoy totalmente fuera del sistema, incluso del sistema solar. Y no hay nadie que me impida o me obligue a hacer nada. Estoy solo. Y qué hago, me siento sobre unas deformaciones planetarias a recordar lo que hice, mientras con asombro miro mis manos, las mismas que alguna vez destruyeron castillos de arena y cristal construidos sólo para mi, transformándolos en ruinas sangrantes de piedra. Las mismas manos que ahora tiemblan, sosteniendo la cápsula que me devolverá a la tierra para siempre.
