No importa que nuestras veredas sean angostas
mientras la mente se mantenga amplia
Abrigo mis neuronas con palabras
imaginadas
imágenes palabreadas
tan verdadero como la mentira
tan irreal como la verdad
Y al final es aquí
donde estoy ahora
A veces quisiera estar más
aquí pero también allá
y dejar de ser tan sólo yo
para sólo ser por un momento
esto del tiempo es tan complejo
que me falta espacio para guardarlo
y las veredas son tan angostas
que este siempre pasa de largo
20 febrero, 2008
16 febrero, 2008
autómatas
comer como autómata
mata
comer como autómata
mata la mente
de tanto lamentarse
mi mente
me mata
alguien dijo
que no matara seres vivos
ni imaginarios
que todo era circular
y a veces cuadriculado
mi mente da vueltas
me mata
como si el exterminio comenzara conmigo
afuera todos mueren
como si nadie les hubiera dicho
que no se mata
a los seres vivos
como la mente carcome lo que me como
lo que me trago
y me atraganta
y quiere salir a gritos por mi garganta
y poco a poco
como si nada
nos matamos unos a otros
y para poder hacerlo
nos matamos primero nosotros
30 enero, 2008
Frágil

Es ahí donde estás,
Donde no estás
Fueron tantos años
Que es casi toda mi vida
Si siempre viví contigo
Qué hago ahora que ya no estás
Cómo llenar todos los espacios en que quisiera que estuvieras
Es ahí donde estás,
Donde no estás.
En cada paso que escucho
Y no camina hacia a mi cama
Y se pierde entre los ruidos
De la noche.
Y en cada día es tu voz la que no escucho
Y tus ruidos los que no me relajan
Y tus pelos los que no me atragantan
Ni son liberados al universo entero.
Tu cuerpo ya no está en el cuerpo del diario que leemos los domingos.
Ni en el cuerpo del sillón cuando vemos películas.
Ni en nuestros cuerpos para llevarnos a un sueño profundo y cálido.
En el suelo
tú siendo tú
Y yo siendo yo
Pasábamos horas siendo nosotros.
Entre la tierra y el cuerpo
Intentaba no llorar sobre el aire respirado
Sonreír amargamente con tu mirada
tus ásperos besos
tus pequeños abrazos, pues
Aún sin aire en tus pulmones
No dudaste en regalarme tus últimos suspiros
Sabes que hubiera hecho lo que sea para hacerte sentir bien
Y verte así, mirándome, yo sé que ganas de vivir no te faltaban
Pero los cuerpos son así, tan frágiles.
Todas las pequeñas marcas, pequeños recuerdos que dejaste en mis manos,
cicatrices
hechas con tus propios y poderosos dientes que ya no tocarán mi cuerpo.
Pero en mi cabeza hay millones de esas y quizás más profundas.
El colorete en tus mejillas
Las cajas fascinantes
(siempre te encontré razón en eso, no hay lugar como el interior de una caja)
Tus impulsivos cambios de humor
Tus sonidos característicos
Tus pantuflas
Tus ojitos
Tus bigotes que guardábamos como tesoros cuando se caían por ahí
Tus dientes chicos
Los rulitos de tu panza
Y tú más que nada,
Y sobretodo tú
Que ahora renaces todos los días en mi recuerdo
Infinitos fragmentos presentes
Conectados a mis neuronas
Me llevan a ti
Es ahí donde estás,
Donde no estás.
Estás en todas partes
Y también estás aquí.
09 enero, 2008
15 diciembre, 2007
Vagamundos
Estábamos tan unidos que ya no sabíamos donde terminaba un cuerpo y empezaba el otro. Con una sola mirada, sabíamos si era hambre, sueño, sed o demasiado sol sobre nuestras cabezas. Si era así, despegábamos nuestros cuerpos de la vereda y nos cobijábamos bajo un árbol de la plaza. Siempre en los mismos lugares, nuestro hogar. Él se echaba primero, enrollado con la cabeza entre sus patas, luego yo me recostaba en su regazo. Debo confesar que a veces sentía envidia, a él siempre le decían que bonito o tierno el perro. Pero nunca, nunca escuché algo bueno sobre mí.
